Que toda una vida no es NADA

Segmentos de El Diario Montañés (Suplemento del Domingo 3 de Febrero del 2002)

Panorama

Nieves Bolado
Fotos Palomeque


Su abuelo huyó de la Rusia zarista comenzando así un largo exilio por Europa que terminaría en Argentina; a ese país le siguió su hijo un tiempo después y argentino de nacimiento fue ya su nieto. Efraín Scheinfeld, que vino al mundo hace 66 años en Buenos Aires, cuyo suelo ha abandonado. En su caso la diáspora ha sido para él alegría y satisfacción.

Se siente el hombre más afortunado del mundo por vivir en España, es el más rico cuando cada mañana, coge el bandoneón y toca al a la puerta del metro, por las calles de Madrid o en un restaurante. Mucho más cuando hace sólo unos meses era un importante y reputado ingeniero de comunicaciones en Buenos Aires y en Río Negro, provincia en la que llegó a ocupar un puesto en el Gobierno.

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Efraín Scheinfeld es un argentino, Ingeniero de Comunicaciones, toda una vida con la música, bandoneón en las calles de Madrid ...

     

Efraín Scheinfeld se gana la vida tocando el bandoneón. Su orquesta, su peña de Tango...su vocación.

 

Cada sábado por la noche, en el Cabaret Oassis de Torrelavega, con una dignidad envidiable, anima con su bandoneón la espera de los espectadores que acuden a ver las actuaciones nocturnas del Festival de Teatro.


Quien tuvo retuvo y la presencia, la educación y la clase de este bonaerense, a quien los avatares de su país, de cuyos gobernantes reniega con vesania, no han logrado arrumbar, deja en evidencia que la vida puede golpear fuerte, en todas las direcciones, pero no acabar con una persona de fe, que tuvo que dejar el despacho de ejecutivo para tocar en el pasillo de un metro, que esto no resta categoría, sino que ensalza, a un hombre íntegro.

A Efraín Scheinfeld le conoció Luis Herreros, el director del Festival de Teatro de Torrelavega, en Madrid, tocando en la calle su bandoneón, y le contrató. Él está encantado de venirse cada sábado y regresar el domingo a Madrid con nuevos amigos, y un dinero bien ganado.

 

Nació en Bahía Blanca y estudió ingeniería de comunicaciones. Se casó y tuvo tres hijos: dos mujeres (una abogada y otra médica) y un varón, ingeniero como él, que se ha ido a vivir a Israel. Trabajó siempre para la empresa ENTEL hasta que fue comprada por Telefónica. .."cuando llegó la Compañía española comenzó a situar en los lugares claves de la empresa a sus personas de confianza y me retiré antes de ser relegado".

Esto ocurrió hace diez años y a Efraín Scheinfeld le ofrecieron entrar a formar parte del gobierno de la región de Río Negro, cercana a Buenos Aires, ocupando el cargo de subsecretario de la Comisión de Comunicaciones.
Al abandonar este cargo político trabajó siete años en la firma "Cipolleti", una empresa argentina que fue vendida a Chile, "empezaba la venta al extranjero, ¿qué queda ahora de mi país?", se pregunta. Comenzó a dar clases de ingeniería y, en 1998, un amigo le convenció para venirse a España, con un trío que tocaba tangos "nunca le agradeceré bastante que me empujara a tomar aquella decisión. Yo sabía tocar el bandoneón, incluso me financié parte de mis estudios con la música, y mire usted como al final la música me vuelve a sacar de un apuro. Con mi edad no me podía plantear volver a ejercer como ingeniero".


"En España vivo mejor que en mi tierra. Mire, le voy a poner un ejemplo. Yo soy diabético y en la Argentina comprar una caja de pastillas que necesito, de 20 comprimidos. Me costaba 8 pesos, unos 9 euros; en España una caja de esos mismos comprimidos, pero conteniendo 50 pastillas, me cuestan 30 céntimos de euro. España tiene la mejor Seguridad Social del mundo, de verdad, se lo dice una persona que lo sabe muy bien.

Dice que España ha sido, para él, la tierra madre. Aquí ha renovado la ilusión que perdió, ha encontrado también a la compañera que aligera una vida que no le parece dura porque, repite hasta la saciedad, "vivo en el mejor país de la tierra".

La sonrisa de un visitante habitual


A Efraín Scheinfeld lo descubrió Luis Herreros de las Cuevas, director del Festival de Invierno de Torrelavega, y un auténtico "oteador" de valores que enriquezcan la cita invernal de la ciudad con la cultura y el ocio. Le sorprendió que en el metro hubiese un bandoneonísta con aspecto de dandy, un hombre de cierta edad con estilo, que, con su música buscaba el apoyo económico de los transeúntes a sus tangos.
Entablaron conversación y Herreros le ofreció la posibilidad de que viniera a Torrelavega a tocar su bandoneón. Así se recuperaba un cierto aire del cabaret de los años 20.

A Efraín le encantó la idea y, desde hace dos años. Cada sábado de enero y febrero, llega a Torrelavega en el tren de la noche, se aloja en un hostal, cena, y se viste con un impecable chaqué.

Acude al filo de las once y media de la noche al Cabaret Oassis y departe con muchos de los que ya son sus amigos. Es una delicia oír su bandoneón durante los tres cuartos de hora previos a cada actuación, entreteniendo así una espera que el consigue acortar. Mezclado entre la gente recorriendo cada mesa con una sonrisa, deleita con su música que el público escucha con respeto y que, siempre, premia con un aplauso.

Después, cada noche, asiste a la actuación, departiendo con muchos de los que ya son sus amigos. Al día siguiente, el domingo, regresa a Madrid en el tren de la mañana. Dice que le compensa el viaje no sólo por razones económicas, sino porque se siente bien en Torrelavega donde ya empieza a ser un visitante habitual. El bandoneón, un instrumento que aprendió a tocar siendo un chaval, le ha salvado dos veces la vida: gracias a él consiguió dinero para pagarse su carrera de ingeniería y ahora, le ha salvado de la ruina y la miseria que arrumba su país.